Foces del río pendón

D y P- Holaaaaaa a tod@s 😀
D- Aún nos quedan más de dos semanas para nuestro próximo viaje, el domingo pasado decidimos buscarnos algo cerquita que nos hiciera salir de casa y disfrutar del buen tiempo. Salimos a hacer una ruta y pedimos recomendación a un amigo conocedor de los montes astures. Su decisión, acertadísima, nos llevó al concejo de Nava, a una ruta conocida como les foces del Rio Pendón donde veríamos, aves enormes al acecho, bosques sacados de cuento y ¡hasta un mar en el cielo!.
P- Os dejamos el link para que podáis echarle un ojo por si os animáis hacerla.
Se trata de una ruta circular de 10 km que comienza en la embotelladora de agua mineral Fuensanta. A pocos metros de empezar os encontraréis con una bifurcación, nuestro experto amigo nos aconsejó empezar por la derecha (Mayau Pastor) y os lo recomendamos. Si seguís leyendo este post conoceréis el motivo.
D- No era muy temprano por la mañana, pero el frío y lluvia de días anteriores junto al sol de la mañana produjo una niebla que le daba un toque mágico a todo el camino como podéis ver en las fotos:
D- Estábamos disfrutando de la atmósfera y casi sin darnos cuenta dejábamos la niebla atrás. Fue una grata sorpresa cuando, a medida que subíamos la cuesta, vimos cómo surgían las formas de las montañas, como si de gigantes de leyenda se trataran. Entonces lo vimos. Paula había comentado la posibilidad de verlo pero no sabíamos si nos encontraríamos con ello:
¡Un mar de nubes!
D- Fue espectáculo que posiblemente no habríamos tenido la suerte de ver de no ser por las indicaciones de nuestro asesor en rutas.
P- Yo nunca lo había visto, de hecho me impresionó tanto que me dio hasta vértigo (así de paleta soy).
D- Proseguimos durante un rato disfrutando de la sensación de inmensidad que nos rodeaba hasta que fuimos a parar a un pequeño valle en el que coincidimos con un par de grupos, la ruta hasta entonces había sido completamente en solitario y lo seguiría siendo durante todo el día.
P – Que culto es este chico… ¡hasta que empieza a imitar a los monos!. Un día le grabaré, porque os juro que no tiene desperdicio alguno…
D- En la parte más baja del valle atiné a ver que algo se movía entre las rocas de una montaña cercana: se trataba ni más ni menos que de un grupo de enormes carroñeros esperando a otear un trozo de carne que echarse al pico.
D- Esta sería la última parte de la ruta en la que disfrutaríamos del mar de nubes.
D- Al poco de dejar atrás aquellas vistas nos encontramos con un par de animales de los que estamos acostumbrados a ver cuando salimos por Asturias. Una de ellas nos miraba tanto que decidimos atajar por unos matorrales, por si acaso…
P- Fue todo un show, una pobre vaquita nos miraba de forma muy tierna. Y el señor Daniel me metió tanto miedo en el cuerpo que decidí escalar unos matorrales para evitar pasar junto a ella y como no … me pinché. Toda una chica rural …
D- Comenzamos la bajada, ya estábamos a medio camino. La lluvia de los días anteriores había dejado los caminos llenos de barro resbaladizo, lo cual no echaba para atrás a varios deportistas que nos cruzamos haciendo trail.
P – ¡Cómo admiro a todos esos runners haciendo carreras de montaña!
D- Mientras bajábamos por el desfiladero se escuchaba una llamada animal más o menos conocida, buscando un poco entre las rocas conseguimos avistar algunas cabras tomando el sol.
P- ¡Mírala ella que mona de perfil!
D- En esta zona comenzamos a cruzarnos con los grupos de caminantes que habíamos visto antes. Comían sentados en las rocas frente al sol, al borde del camino. Nosotros decidimos seguir unos minutos más antes de hacer la parada de avituallamiento.
En cuanto vimos el río supimos que nuestra parada estaba cerca.
D- Caminando unos metros más, encontramos una cascada, en ese momento decidimos que sería nuestro espectáculo mientras comíamos.
Tras un descanso de 20 minutos comenzamos el último tramo de la ruta.
P- La vista era estupenda pero el frío que pasamos … Eso si, con unas patatas campesinas y un bocadillo todo se ve mejor.
D- En este tramo volveríamos a ver un acechador a lo lejos buscando su próxima presa.
D- Este último tramo, además de un desfiladero abierto que haría sentirse pequeño a cualquiera escondía una última sorpresa: una caída de agua . Afortunadamente la ruta era sencilla y habían colocado un paso de madera a una distancia a la que apenas llegaban algunas gotas y que hacia el paso mucho más fácil.
Al rato de pasar la cascada volvimos a encontrarnos por los caminos que cruzaban el bosque y la presencia de algún coche nos indicaba que la ruta llegaba a su fin.
Lo confirmamos cuando volvimos a ver el letrero del principio de la ruta. Habíamos tardado unas 4 horas, pero lo cierto es que paramos muchas veces buscando buenas fotografías y la pausa de comida.
Como veredicto final diremos que se ha convertido en una de nuestras rutas favoritas. ¡Os la recomendamos!
D y P -¡Sin más dilaciones , nos despedimos hasta la próxima! ¡Un saludo!

Sobre el autor

Somos Paula y Dani. Hemos creado este blog de viajes para contaros nuestras experiencias, nuestros aciertos y nuestros fallos durante las aventuras que vivamos lejos de casa.

Esperemos que disfrutéis con nosotros.

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