El secreto de la Isola Maddalena y la ciudad de Olbia

Paula y Dani- Hola a tod@s

P- En la anterior publicación os contamos nuestra experiencia en el norte de Cerdeña, recorriendo pueblos costeros como Alghero, Stintino, Castelsardo y Santa Teresa di Gallura.

D- Comenzábamos nuestro viaje por tierras Sardas entre aguas cristalinas, castillos con aire pirata y pueblos repletos de coral.

P- En esta segunda parte del viaje decidimos recorrer la Costa Esmeralda, ubicada en el noroeste de la isla, la lujosa Isola Madddalena y Caprera, dos lugares que no deberás perderte en tu viaje a Cerdeña.

D- En la anterior publicación mencioné lo ideal que es la isla para los amantes de la conducción, Isola Maddalena es, para mi, el mejor lugar para aquellas personas que disfruten de un paseo en moto o en coche.

¿Por qué nuestra primera impresión de Olbia no fue muy positiva?

P- Eran las 21.00 p.m y estábamos muy cansados, habíamos recorrido todo el norte de la isla en tan solo un día y no teníamos fuerza para nada más. Aún así decidimos salir a cenar y dar una pequeña vuelta por el centro de Olbia.

D- Recuerdo que estaba tan cansado que durante el corto trecho que hicimos en coche hasta el centro pensé si no habría sido mejor idea pedir un taxi.

P- En el post anterior decíamos que las apariencias engañan, la primera impresión que tuvimos de Olbia no fue del todo positiva: calles sucias y descuidadas, basura por todos los lados… esa situación no era la que habíamos vivido los días anteriores

D- Al parecer estábamos realmente cerca del centro pero había una diferencia abismal de una calle a la siguiente, como si fuesen dos ciudades distintas.

P- Cuanto más nos adentrábamos al corazón de la ciudad más nos gustaba, hasta que por fin encontramos la calle central, llena de flores, varias cafeterías con terrazas estilo “chill-out”, cervecerías llenas de encanto y de gente…

D- Estábamos comprobando cómo el turismo había provocado que, probablemente, el dinero público se destinase prácticamente en su totalidad a una zona dejando el resto del pueblo en una condición mucho peor.

P- Tras dar un paseo y tomarnos un refresco era la hora de cenar y decidimos quedarnos por la zona en el restaurante el Vecchio porto, muy económico, unas pizzas buenísimas y muy céntrico. ¡RECOMENDABLE!

D- Una cosa que me encanta de Italia es que las pizzas nunca van a ser pequeñas, por muy baratas que sean. Esto significó que nos sobrase una entera y las camareras, que fueron muy amables, nos trajeron una caja para que nos lleváramos la pizza ¡La comida no se tira! 😛

P- Después de la cena regresamos al b&b a descansar, que el día siguiente iba a ser largo…

Isola Maddalena

P- Las previsiones meteorológicas para ese miércoles no eran del todo buenas, aún así nos despertamos con un tímido sol asomándose por la ventana.

D- Solo teníamos ese día para ver las islas y la previsión de lluvia no nos iba a parar.

P- Desayunamos y nos fuimos directos a Palau, para coger el ferry e ir a la famosa isola Maddalena.

D- No sabíamos si llevar el coche a la isla o alquilar unas bicicletas allí, así que preguntamos a un lugareño que nos dijo que la isla no era tan pequeña. Gracias a él no cometimos el error de ir sin el coche.

P- El alquiler de bicicletas puede estar bien para los amantes de estas pero con las cuestas que había en la isola nos alegramos de no haberlas cogido.

D- Fuimos hasta el puerto y vimos una larga fila de coches listos para entrar en el ferry que estaba a punto de salir, entramos por los pelos, dejamos el coche y nos fuimos directos a la parte superior a disfrutar del viaje.

P- El precio por subir un coche de gama a media a bordo es de 40 € (Miedo me da la cantidad de dinero que tuvieron que pagar un grupo de personas que iban con porches y ferraris). El ticket lo podeis obtener e abordo sin necesidad de hacer colas. Eso si, si decidís visitar la isla en los meses de Julio y Agosto os aconsejamos llegar un rato ante de la hora de salida.

D- El trayecto desde Palau hasta la Isola Maddalena es de tan solo 20 minutos y se nos pasó volando.

P- ¡Por fin llegamos! No pensábamos que la isla era tan grande y no llevábamos un planning de ese día, así que tocaba improvisar y explorar.

La primera cala que visitamos fue la Cala Francese. No la disfrutamos mucho porque el tiempo no era muy favorable.

D- Para llegar a esta cala había que pasar por los terrenos de una villa impresionante que tenía ademas una cantera abandonada, lo cierto es que en un primer momento parecía que no se podía pasar.

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P- Volvimos al coche y seguimos rodeando la isla hacia la Cala dello Spalmatore, agua azul celeste, arena blanca y un tímido sol que comenzaba a salir. Nos relajamos una horita y seguimos bordeando la isla.

D- Esta calita me encantó, los pececitos estaban en banco a un par de metros de la arena por lo que me quedé parado con el agua por las rodillas y poco a poco comenzaron a rodearme y a darme pequeños mordiscos que sin dientes se sentían como cosquillas.

P- Poco a poco el tiempo iba empeorando y las nubes se iban acercando, por ese motivo decidimos ir hasta la isla, Caprera. Por lo que pudimos comprobar, es un lugar ideal para hacer rutas de senderismo, el tiempo para llegar caminando a una cala es de aproximadamente 1 hora ida y 1 hora vuelta y no es posible acceder a ellas en coche. No nos detuvimos mucho en Caprera y decidimos cruzar el puente para dirigirnos de nuevo a Maddalena.

D- ¡Vimos jabalíes! y al parecer también había ciervos aunque no tuvimos esa suerte.

P- Era hora de conocer unas de las mejores playas de la isla, por no decir la mejor. La Cala Testa di Polipo (cabeza de pulpo ya que las rocas lo parecen) Las fotos hablan por si solas …

D- Sacada de una película, para llegar hay que dar un pequeño paseo y meterse entre unos matorrales, el mejor punto para ponerse es un pequeño trozo apartado a la derecha de la cala mirando al agua.

P- A pesar del frío yo me quería dar un baño en esas aguas cristalinas azul celeste , una vez cumplido mi deseo nos fuimos al centro histórico de la isla.

D- Yo me mojé las rodillas 🙂

P- Cogimos el coche y nos dimos cuenta que ¡nos faltaba el tapacubos! ¡Y el seguro a TODO riesgo no cubre esos daños! Una vez alejados de la cala inspiración divina Dani decidió parar el coche porque escuchaba un ruido extraño…

D- Al parecer una piedrecilla se había quedado en el dibujo de la rueda y sonaba un pequeños silbido cada vez que daba una vuelta, lo llevaba oyendo un rato pero decidí parar por si acaso y…

…y ¡voilà! encontramos un tapacubos tirado entre unos matorrales a un lado.

D- No sabíamos si era el nuestro, el modelo era el mismo pero estaba visiblemente más sucio que todos los demás. Aunque fuera el nuestro encontrarlo así fue una de esas coincidencias extrañas que se dan en la vida.

P- Dani, como gran mecánico que es, lo colocó y continuamos el trayecto.

D- Sé poner tapacubos y echar gasolina 🙂

P- Cuando llegamos al centro histórico de la Isola empezó a llover lo que no había llovido en 3 meses en esa isla. No teníamos mucho que hacer salvo meternos en una cafetería a comer un cornetto y un capuccino (que ni tan mal). Sintiéndolo mucho tuvimos que irnos de la isla sin poder conocer mucho más de ella 😦

D- Habíamos dado un par de vueltas a toda la isla gracias a haber llevado el coche (lo recomendamos 100%) y os diremos que la cola a la vuelta fue algo más larga (quizá porque al haber empezado a llover todo el mundo quería volver) pero si perdéis un ferry pasará otro una hora después hasta bien entrada la noche.

P- Sobre las 18:00 cogimos el Ferry dirección Palau para dirigirnos posteriormente a Olbia, donde daríamos una vuelta por el centro y cenaríamos en el mismo restaurante de la anterior noche.

D- No nos apetecía buscar mucho y habíamos visto que servían mucho más que pizza así que quisimos probar otro tipo de platos. Allí fuimos testigos de como el dueño se reencontraba con una sobrina a la que hacía años que no veía.

P- Comenzó a contárnoslo de puros nervios: “Hace 3 años que no veo a mi pequeña sobrina, está en América estudiando…” se le notaba el orgullo y la emoción, enternecedor ❤

D- Con esto nos despedimos de nuestra segunda parte en Cerdeña, en la próxima entrada cruzaremos la isla en diagonal pasando por la ciudad más céntrica, pueblos sin costa y carreteras con un millón de curvas…

P y D- ¡Hasta la próxima!

Continuaremos

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