Obrigado Oporto

Haloooooo!!
P- Nuestro primer viaje fuera de España y mi segunda vez este año en Portugal.
D- No paras de viajar, chica…
P-¡Tsss, déjame introducir el viaje! Decidimos Oporto por 3 razones: Es un buen lugar donde poder pasar un fin de semana cerca de nuestra tierrina , una ciudad pequeña para poder recorrerla en dos días y…
D- ¡Y COMIDA!
P- ¡Exacto, una gastronomía excelente!
Viernes 27
P- Llegamos bien pasado el mediodía así que nos fuimos directamente a comer (qué raro en nosotros). Empezábamos con el pie izquierdo, un menú no muy acertado: tartar de atún que resultó ser todo un fracaso y un par de platos más que no nos han dejado recuerdo alguno.
D- ¡El Atún sabía a producto de limpieza!
P- Después callejeamos por la ciudad pero como hacía unos 40 grados en pleno Octubre y, como asturianos que somos, no estábamos muy acostumbrados a semejantes temperaturas, decidimos dormir una “pequeña siesta”.
Después de dos horas descansando los ojos, contemplamos el atardecer desde el puente Don Luis I.
D- He de decir que para mí fue el momento mágico del viaje, el sol estaba escondiéndose detrás de los edificios, las vistas impresionantes y unos artistas callejeros con unos buenos altavoces llenaban de música de violines toda la ribera.
P – A mi también me encantó. Seguimos callejeando por las pequeñas calles de la ciudad, hasta que llegamos al Río Duero, dimos un paseo por la orilla del rió y nos sentamos en una terracita para poder disfrutar del sabor de la cerveza más popular portuguesa, la Sagres.
D- Si quieres pasar una tarde/noche tranquila, charlando en una terraza y admirando la iluminación del Monasteiro Da Serra Do Pilar la vera del río es el lugar adecuado.
P – Esa noche probamos el plato estrella de Oporto: La Francensinha, que básicamente es un sándwich de jamón, queso, ternera, salchicha y huevo. A mi personalmente no me gustó nada, pero como se suele decir, para gustos los colores.
Cuando acabamos de cenar nos fuimos directamente al apartamento ( que por cierto está muy bien ubicado, es económico y 100% recomendable) y a dormir que el sábado nos esperaba un día largo e intenso.
D- Creo que es un plato interesante pero bastante fuerte, si te atraen los bocados que se pueden ver en un programa como crónicas carnívoras, ¡adelante!
Sábado 28
P- Nos levantamos tempranito para disfrutar al máximo del día, unas zapatillas cómodas y a caminar.
Nada más salir del apartamento nos encontramos con la estación de Sao Bento, continuamos por la Plaza de los Aliados, la catedral de Oporto, la torre de los Clérigos, la casa da música, palacio da bolsa, Librería Lello (que no pudimos entrar porque había una cola inmensa), y el mercado do Bolhao ( os aconsejo visitar este mercado antes de las 13:00 porque a partir de esa hora empiezan a cerrar los pequeños puestecitos y no se puede contemplar la verdadera esencia del mercado).
D- Si he de escoger, personalmente me encantó la estación de Sao Bento, los murales de azulejo son admirables.
P- Ya era hora de comer y decidimos cruzar el puente Luis I para llegar a la villa de Gaia. Y aquí llega la MEJOR PARTE DEL VIAJE y que día tras día seguimos recordando.
Fuimos a comer a una pequeña taberna a orillas del Rio Duero. Pedimos unos mejillones en salsa de tomate, una ensalada mixta y unos pastéis de bacalhau, todo delicioso.
D- Los mejillones estaban buenísimos y el ambiente era muy relajante, aunque muy turístico.
P- Cuando pedimos la cuenta, la camarera, una señora muy agradecida y particular, nos tiraba besos y nos decía: “muaaaaaaaaa babyyyyss” así, tal cual, nosotros nos quedamos sin palabras pero nos regalo un fantástico y divertido momento (he estado de nuevo en Oporto con mi familia en diciembre y he ido a esa taberna solamente para encontrarme con ella). Nuestro plan siguiente era conocer las bodegas de Vila Nova de Gaia, pero decidimos quedarnos tomando el sol en una terraza mientras admirábamos estas vistas.
D- Las vistas son geniales desde ambos lados del río y recuerdan a la típica villa costera que podrías ver en una película.
P- Regresamos al apartamento después de un par de cervecitas, descasamos un poco y volvimos a salir para disfrutar de la noche en Oporto.
D- ¡Fiesta, fiesta, fiesta!
P- Nos perdimos por el centro de la ciudad para disfrutar una vez más de su laberinto de callejuelas y acto seguido dimos un paseo por la Ribera del Duero mientras buscábamos dónde cenar. Cenamos en un restaurante pegado al río donde comimos ¡Un risotto con salsa de marisco y gambas impresionante! junto con una botella de vino tinto.
D- En mi opinión, este restaurante fue el mejor del viaje , os dejo aquí el nombre 😉 Restaurante Vinhas D’alho. Estuvo todo impresionante.
P- Pero ya estaba bien de tranquilidad, queríamos comprobar cómo era el ambiente nocturno así que nos dirigimos a los alrededores de la Rua Galeria de París. Esta zona de fiesta está muy cerca de la Torre de los Clérigos, detrás de la Librería Lello, nos tomamos unos mojitos, unas piñas coladas y a mover un poco el body en los pubs.
La verdad que el ambiente me sorprendió gratamente. Después nos fuimos al apartamento y a descansar que el cuerpo se lo merecía.
D- Hacía tiempo que no bailaba tanto, y yo no sé bailar. Menudo espectáculo…
Domingo 29
P- Era nuestro último día y por desgracia no teníamos mucho tiempo. Dimos una vuelta rápida por la ciudad y cogimos el coche en dirección Asturias.
Desafortunadamente, nos multaron por no coger el ticket del peaje, pero aquí os dejo un enlace para que vosotros la podáis evitar.
D- Esos peajes parecen diseñados para atrapar a viajeros incautos, sin duda lo único malo del viaje.
P- Haciendo un pequeño resumen, Oporto es una ciudad pequeña, llena de vida diurna y nocturna, barata e ideal para pasar un fin de semana. Yo la valoría con un 7/10.
D- ¡Coincido!
P y D- ¡Un saludo! 🙂

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